02 febrero 2012

Un beso, una aventura.

Un beso, puede parecer que no es mucho pero en palabras una larga historia, tu mirada y la mía se cruzan un instante, mi cerebro se da la vuelta y piensa que puede que no haya otra oportunidad como esta, mi bombilla se ilumina una vez más y ya estoy segura de lo que haré, mis pies andan solos hasta alcanzar tocarte, elevo mis manos hasta tu pecho, tú las bajas hasta la cadera, ya nada puede impedir que pase, de nuevo nos miramos a los ojos, tú me sonríes, yo te sonrío, te vas acercando a mi mientras a la vez giramos la cabeza hacia distintos lados, ya llega la hora, estamos a menos de 1 centímetro de distancia entre nuestros labios, subo las manos hasta tu cuello, tú continuas bajando tus manos, estamos a pocos milímetros del beso, continuamos acercándonos, y cuando nuestros labios se rozan siento un cosquilleo en todo el cuerpo y cierro los ojos, el tiempo justo para aprovechar esos 10 o 15 segundos de pura gloria, es una pelea entre nuestras lenguas, una sensación de frescor y amor que nadie te la quita, llega el final de ello y yo sigo acorralada, nuestros labios se separan, sonrisas por todos lados, y de nuevo tu cabeza se junta a la mía, y volvemos a las andadas, esta vez durará un segundo, pero un segundo maravilloso, desde ese momento, soy presa de tu mirada.

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